miércoles 4 de mayo de 2011

Claustrofobia

Por iniciativa del CUENTACUENTOS

91.- Claustrofobia

Y el día comenzó con un aire diferente, como si hubiera recuperado algo del pasado. Todo el miedo a sentirse encerrada, a no poder escapar, el terror a no poder huir, todo parecía abrumadoramente a punto de abalanzarse sobre ella. A su alrededor solo había oscuridad, no podía ver más allá de sus manos, aunque tampoco es que le fuese a servir de mucho, ya que ni siquiera podía extender sus brazos.

No había más que oscuridad, no podía tan siquiera llegar a ver sus pies. Sabía que seguían ahí abajo porque podía sentirlos y al moverlos notar el tacto de lo que había bajo ellos. Siempre había sido una mujer muy calmada, incluso en las situaciones límite, pero ya empezaba a notar que el pánico no tardaría en apoderarse de ella.

Respiró una vez más y dio paso en su mente al que posiblemente sería su último pensamiento lógico: "Nunca se había parado a pensar lo agobiante que podía resultar un ataúd."


Dedicado a Yas, porque su mundo burbuja me ha transportado a otro mundo igualmente hermético en el cual quedarse también aislado. Nos leemos durante la semana chicos!

Besines de todos los sabores y abrazos de todos los colores.

4 Han dejado sus conjuros:

El mundo de Yas (Andrés) dijo...

Gracias por la dedicatoria guapisma, aunque lo hermético o lo que parece serlo es una ventana abierta y un reflejo de nosotros mismos en un espejo. Lo importante es que nuestro mundo puede ser de todos también o más simple todavia, de quien quiera indagar.

Besotes.
Yas.

Carlos dijo...

Curiosamente el ataud puede al mismo tiempo ser su sepultura y una cámara de aire de vida.
El final es buenísimo, cortas el relato dejándola no sabemos si viva, muerta, o eterna

Un portazo!

atenea dijo...

Qué agobio, no?? :S

Cortito, pero me ha gustado mucho :)

Besos!!

Esther dijo...

¡No me esperaba eso para nada! Cómo nos engañas, qué pillina siempre.

Un saludito.