Por iniciativa del CUENTACUENTOS
98.- Después de cocinar...
-Tenía las manos y la ropa llenas de sangre. Dejé caer el cuchillo al suelo e intenté pensar con claridad, al menos por un momento. Había matado a alguien, pero tenía motivos, ¿verdad? En el silencio de aquella cocina me daba la razón a mí mismo, quería pensar que sí, que había hecho todo aquello por una buena motivación. Pero en el fondo creo que ni yo mismo me lo creía...
>A mis pies estaba el cadáver de la abuela. Tenía el cuello cercenado y sangraba copiosamente, ya había un charco enorme junto a su cuerpo, todavía con vida. Se notaba que estaba agotando sus últimos minutos de vida porque no dejaba de convulsionar. Me quedé mirándola un buen rato sin decir nada, viendo como se le iba la vida, hasta que por fin dejó de moverse.
>Pero tenía mis motivos, tampoco había sido algo premetitado, sino que surgió de la nada. Yo había estado preparándote la comida con cariño y con esmero y de repente llega ella diciendo que esa no es comida para un niño pequeño el día de su cumpleaños. ¿Y qué sabrá ella? Si te quiero preparar acelgas te las preparo y te las vas a comer sin rechistar, porque ya sabes que no me gusta que me lleven la contraria... Ya lo decía el psicólogo, que tenía cierto problema con la autoridad, pero yo no lo creo.
>El problema lo tienen los demás, que siempre me están cuestionando. ¿Por qué se empeña la gente en decirme que me equivoco? ¿Es que no se dan cuenta de que son ellos los que se equivocan siempre? Así que allí estaba, en medio de la cocina con el cadáver de la abuela en el suelo por haberme llevado la contraria ¡y ahora vienes tú y me dices que no te gusta la he comida que te he preparado!
Notó que su hermano pequeño había comenzado a llorar y mientras tapaba como podía las manchas de sangre que tenía en la sudadera le dijo dulcemente:
-No llores, sólo era una historia para que te comieras las acelgas...

Esta semana va dedicado a Jara por darle la vuelta a la vida de los cuentos y a Roc por regalarnos la frase perfecta para ello.
A los demás, como siempre, gracias por pasaros y nos vamos leyendo durante la semana. Y quien quiera la receta, ¡que me la pida!
9 Han dejado sus conjuros:
Madre... estás que te sales, últimamente, ¿eh? Con tanta sangre, pensé que me hiciste caso y mataste al gato!!! jajajaja
No, ahora en serio.
Está muy bien la idea y la narración. Quizá haya alguna "palabreja" que yo no la hubiera colocado de tal o cual manera, pero son cosas mías... ya sabes.
El problema real ha sido poder colocar la última frase; o tendría que haber sido un problema, por la dificultad añadida de tener que ser "esa" y no otra; pero veo que para ti tampoco ha sido algo complicado.
Muy buena historia, Níobe!
Un beso!
Hell.
Pero que sádicos!!!! jajajaja... Bufff... Si me topara con alguien que siempre quiere tener la razón desde luego iría con cuidado vigilando mis espaldas, o eso o no le llevaría la contraria. Eso sí, acelgas en un cumpleaños es de tener mu mala leche... Felicidades por tu historia. Mundoyás.
Bueno, claro que quiero la receta. Por dos cosas: porque tiene muy buena pinta, y porque no pienso llevarte la contraria esta vez. Ya en serio, te diré que tu historia me ha gustado, me ha parecido una extraña mezcla entre el personaje de Crimen y castigo, aderezado con algún relato de Horacio Quiroga. Felicidades por esas sombras. Un beso.
¡Genial! Este es el que más me ha gustado, pobre niño, creo que quedará traumado de por vida.
wowow! Me gusta esre nuevo estilo tuyo tan sangriento :P
Enhorabuena!!!
A algunas madres está visto que es mejor no llevarles la contraria xD.
Joder, la que decía que no iba a haber sorpresas porque sabíamos el final de los relatos. Menos mal, guapa!! xDDD
Genial, de verdad (y no sólo porque me dé un poco de miedo llevarte la contraria hoy, que también jajaja)
Muuua!!
Hasta ahora la que mejor encaja esa frase y no suena rara. Muy buena si señor. Me ha gustado. Recomendada quedas!!
besotes
Jope! Menuda sangría mas buena! (literariamente hablando) :)
Con tu relato casi que le has cambiado el nombre al género, del negro al rojo. La sicología, ese ente invisible que oculta comportamientos, muestra lo que es capaz de hacer cuando se le lleva la contraria.
Magnífico relato, un portazo!
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